HE DADO TODO LO QUE HE PODIDO
Observatorio Judicial
"El papel que nosotros desempeñamos como Sala Constitucional incide sobre muchas personas e instituciones, prácticamente tiene un impacto social total, yo si creo que es un antes y un después de la Sala Constitucional aunque a algunos los mortifique un poco”, afirmó el Magistrado y Presidente de la Sala Constitucional, Luis Fernando Solano Carrera, a pocos días de dejar su cargo.
La decisión de acogerse a su jubilación a desde el 1° de febrero la aprobó La Corte Plena en su sesión ordinaria del pasado 14 de enero.
A sus 64 años, una vida dedicada a su esposa, sus tres hijos y al derecho, señaló que es momento de darse un tiempo para atenderse, para escribir y pasar más tiempo con su familia y dedicarse a proyectos personales. Ver emotiva despedida.
El Magistrado Solano nos atendió en una sala contigua a su oficina, entre fotos de los primeros magistrados que integraron este tribunal.
Recordó sus primeros pasos en este órgano constitucional. Asumió funciones un 31 de octubre de 1989, tras de ser parte del grupo de personas que construyeron el proyecto de creación de este órgano constitucional; 19 años después afirma que su funcionamiento es totalmente distinto. “Cuando iniciamos no se tenía ni idea de la aceptación ni de la popularidad que iba a tener la sala. Al iniciar funciones recogieron todos los expedientes de habeas corpus y las acciones de inconstitucionalidad que habían en Corte Plena, los amparos que en ese momento tenía a su cargo la Sala Primera y los casos de amparados menores que atendían los jueces penales. En ese entonces solo 43 asuntos en circulación se registraban en todo el país. Dos meses después de asumir cerramos con 285 expedientes; solo este año al 21 de diciembre del 2007 habíamos recibido 17.021 asuntos nuevos”, explicó Solano Carrera como una muestra del papel que la Sala Constitucional vino a protagonizar en la sociedad costarricense.
Doce años después de ser miembro de la Sala Constitucional, asume la presidencia un 31 de octubre del 2001. Sus seis años como presidente marcaron su vida. “He sido bendecido por Dios, porque me ha dado muchas oportunidades. Yo he estado en la decanatura de la Facultad de Derecho, en la Procuraduría General de la República; pero aquí el ver nacer esta criatura y dejarla ya como una adolescente, tirando a adulta, ha sido un proceso muy rico para mí”, puntualizó.
“Todo este proceso de construcción, con gente que hemos tenido vocación para que la Sala se desarrolle y llegue a una cierta madurez, aunque digan que veinte años no son nada, pero para esta Institución uno podría decir que ha adquirido madurez”, afirmó don Luis Fernando con un aire de nostalgia.
“Muy en orden dejo la Sala”
Con firmeza se refirió a los logros que la Sala ha alcanzado a lo largo de estos 19 años. “Yo evalúo mi gestión en la Presidencia muy positiva porque los resultados no son un producto mío, sino de un equipo. Las labores de coordinación y de gestión administrativa son muy importantes y la Sala sigue siendo un órgano muy compacto, con mucha solidaridad a lo interno, con mucho respeto, eso ha sido clave en nuestro accionar a pesar de que pudieran existir divergencias de tipo jurídico. Me voy satisfecho porque he tenido el apoyo de mis compañeros”, recalcó.
También resaltó los logros en la reducción de los plazos de resolución, en el caso de los habeas corpus, los cuales se resuelven actualmente en 16 días promedio; los recursos de amparo en aproximadamente dos meses y las acciones de inconstitucionalidad en menos de dos años. “Estos promedios de resolución son de lujo si se comparan con lo que se dura en otros países”, expresó.
El reconocimiento internacional que tiene la Sala Constitucional fue otro de los aspectos que resaltó, ya que se logró que a nivel centroamericano se conformara una red de salas y tribunales constitucionales y esto permitió la organización de encuentros y el intercambio de experiencias con otros países y tribunales afines.
Defiende enfáticamente la imparcialidad y transparencia de la Sala Constitucional y expresa su enérgica protesta cuando alguien intenta cuestionar su funcionamiento.
El alcance de los fallos
“Los temas que resuelve la Sala Constitucional afectan a tantas personas y a la sociedad como un todo, que reacciona dependiendo de su interpretación”, puntualizó el Magistrado Solano.
Recordó la primera reacción que generó un fallo de la Sala. “En enero de 1990 los jueces de instrucción de San José enviaron una carta a este órgano constitucional porque consideraban que estaba invadiendo sus funciones, porque la Sala decía que no podían mandar en detención provisional -como se llamaba antes- sin que haya una resolución que dijera los motivos de fundamentación para esa decisión. Afortunadamente, los magistrados de la Sala Tercera de Casación dijeron que la Sala Constitucional incorporaba criterios constitucionales y que había que introducirle los criterios que exige la Constitución”, comentó.
Al consultarle acerca de algunas sentencias importantes que causaron revuelo en su momento no dudó en citar casos como la fertilización in vitro, donde privó el derecho a la vida; el matrimonio entre personas del mismo sexo y la guerra contra Irak, fallo que incluso se colocó en la página web de una universidad española. “Ni se diga sobre el tema de la reelección presidencial, pero también hay temas que parecen pequeños y al final tienen una gran trascendencia como la materia de salud, donde el drama humano lo descubre a uno. Hemos paralizado una urbanización por sus posibles impactos ambientales y este es uno de los temas al que debemos tenerle mayor cuidado porque muchas veces somos despiadados con la naturaleza”, aseveró.
El reto de la Sala
Muy seguro de lo que dice, el magistrado Solano reconoció que el principal reto que tendrá la Sala para los años venideros es concretar la reforma. “Quizá es un reproche que me hago a mí mismo porque en mi período la Sala Constitucional no pudo impulsar dicha reforma, pero ésta es impostergable, de eso estoy convencido, aunque sea mínima para que le permita otro aire. Lo más urgente es lo jurisdiccional y muchas veces no podemos dedicarle el 100% del tiempo a los temas de la sala, por estar divididos en otros asuntos judiciales”, dijo.
“Cada día la Sala Constitucional es más conciente de su papel y considero que tiene la madurez necesaria para asumir una reforma”, concluyó.


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